martes, 1 de enero de 2013

8. Vivir en la Fe Verdadera



Considera inmóvil el movimiento
y en movimiento lo inmóvil,
y ambos, estado de movimiento
y estado de reposo,  desaparecen.
Cuando tales dualidades dejan de existir
la propia Unidad no puede existir.
Ninguna ley o descripción
es aplicable a esta finalidad suprema.

Para la mente unificada, en armonia con el Camino,
cesan todos los esfuerzos enfocados hacia uno mismo.
Las dudas y las vacilaciones se desvanecen,
y vivir en la fe verdadera se vuelve posible.
De un solo golpe somos liberados del cautiverio;
nada se aferra a nosotros y
nosotros no nos aferramos a nada.
Todo esta vacío, claro, autoiluminado,
sin el empleo del poder de la mente,
Aqui, el pensamiento, el sentimiento,
el conocimiento  y  la imaginación no tiene ningún valor.


Sosan

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