que no tienen nada que ver con esto.
La realidad no depende de tus argumentos. Que demuestres esa o aquella teoría es irrelevante; la realidad está ahí. Estaba ahí antes que tú, estará ahí después de ti. No depende de tu mente; al contrario, tu mente depende de ella. No necesita ninguna prueba que la demuestre o la rebata. Existe por si misma. No puedes demostrarla, no puedes rebatirla.
Pero la gente sigue discutiendo si Dios existe o no. Cada año se publican miles de libros que tratan el tema de si Dios existe o no. Cuánta estupidez! Están los que dicen que sí y lo demuestran y están los que dicen que no y lo demuestran; ambos están en el mismo barco, el barco de las pruebas, los argumentos, la lógica. Y si hay un Dios, se tiene que estar riendo. Necesita él tus argumentos? Qué estas diciendo?. Estás diciendo que el que Dios exista depende de que tú lo demuestres o no. No importa lo que hagas (lo demuestres o lo rebatas). Acaso crees que su existencia depende de tus argumentos?.
La existencia existe sin los argumentos de nadie. No necesita de ningún testigo, no hay ningún juicio que lo vaya a decidir. Cómo vas a juzgar? Y quién es el juez? Siempre ha habido argumentos; durante millones de vidas la gente ha estado argumentando esto o aquello. Hay ateos que siguen argumentando y nadie puede convencerlos. Creyentes y ateos, ambos argumentan, y ningún argumento demuestra tener la solución final; el problema sigue siendo el mismo.
Sosan dice que toda clase de argumentos son irrelevantes: ambos creyentes y ateos (ambos; a favor y en contra), están haciendo una estupidez, porque la realidad está ahí. No necesita de ninguna prueba. Ya está ahí, siempre ha estado ahí y siempre estará. La verdad quiere decir: aquello que es.
Argumentando, simplemente malgastas la energía y el tiempo. Mejor disfruta de la realidad. Mejor, fúndete con ella. Mejor deléitate en ella. Mejor, vívela! Si vives, empiezas a emanar a tu alrededor el aroma de la realidad. Si vives y te deleitas en ello, algo de la inmensidad, algo de lo infinito, empieza a ser expresado a través de tu existencia finita. Poco a poco se disuelven tus fronteras, poco a poco te vas disolviendo. La gota cae al océano y se convierte en el océano.
No desperdicies el tiempo en argumentar. Los filósofos son tontos, y tontos mas peligrosos que los tontos ordinarios porque los tontos ordinarios simplemente son tontos y los filósofos se creen sabios. Y siguen! Fíjate en Hegel o en Kant; se pasan toda la vida argumentando y nunca llegan a ninguna parte.
Ocurrió una vez:
Una muchacha se declar a Immanuel Kant; quería casarse con él. El dijo: "De acuerdo, me lo pensaré".
Un pensador, un gran pensador, un gran lógico, como va a dar el paso? Aunque se trate de amor, primero tiene que pensar en ello Y se dice que pensó, pensó y pensó. Sopesó todos los pros y los contras (porque hay gente que está en contra del amor y gente que está a favor del amor, hay gente que está en contra del matrimonio y gente que está a favor del matrimonio; es algo que ya ha sido discutido). Así que recogió toda la información acerca del matrimonio y del amor, a favor y en contra. Se dice que reunió trescientos argumentos tanto a favor como en contra del matrimonio. Estaba muy confuso. Qué hacer? Cómo decidirse?.
Entonces repasó y repasó, y al fin pudo encontrar un argumento más a favor del matrimonio. Y el argumento era el siguiente: que si hay una posibilidad entre dos alternativas que parecen equilibradas, entonces elige siempre la alternativa que te proporcione más experiencia. Casarse o no casarse (cuando todos los argumentos están equilibrados): el no estar casado ya lo conocía porque era soltero. Entonces era mejor casarse, porque por lo menos era algo nuevo. Cuando todos los argumentos están equilibrados, Cómo decidirse entonces? Así que cásate y conoce el matrimonio por la experiencia que supone.
Así que fue y llamó a la puerta de la muchacha. El padre abrió la puerta e Immanuel Kant dijo: "Me he decidido. Dónde esta su hija?". El padre contestó : "Ya es demasiado tarde; ella ya tiene tres hijos".
Porque habían pasado veinte años, y las mujeres no son tan tontas como para esperar tanto tiempo. Ellas siempre son más sabias, más sabias instintivamente. Por eso no hay grandes filósofas. Ellas no son tan tontas; son más instintivas, intuitivas, están más cerca de la naturaleza, más interesadas en vivir que en argumentar. Por eso, a los ojos de los hombres, las mujeres siempre están ocupadas en cosas sin importancia, no en grandes problemas sino en cosas sin ninguna importancia: vestidos, adornos. Pero fíjate: les interesan cosas sin importancia porque la vida consiste en pequeñas cosas. Los grandes problemas están sólo en la mente, no en la vida. Que tú decidas si Dios existe o no, no importa en absoluto. Tienes que comer dos veces al día te tienes que abrigar cuando hace frío y tienes que ponerte a la sombra cuando hace calor. Que tú decidas si Dios existe o no, da lo mismo. La vida consiste en pequeñas cosas. Y si la vida consiste en pequeñas cosas entonces las cosas pequeñas no son tan pequeñas, porque si la vida consiste en ellas, son vitales.
Osho
Osho