miércoles, 27 de febrero de 2013


No malgastes el tiempo con dudas y argumentos
que no tienen nada que ver con esto.



La realidad no depende de tus argumentos. Que demuestres esa o aquella teoría es irrelevante; la realidad está ahí. Estaba ahí antes que tú, estará ahí después de ti. No depende de tu mente; al contrario, tu mente depende de ella. No necesita ninguna prueba que la demuestre o la rebata. Existe por si misma. No puedes demostrarla, no puedes rebatirla.

Pero la gente sigue discutiendo si Dios existe o no. Cada año se publican miles de libros que tratan el tema de si Dios existe o no. Cuánta estupidez! Están los que dicen que sí y lo demuestran y están los que dicen que no y lo demuestran; ambos están en el mismo barco, el barco de las pruebas, los argumentos, la lógica. Y si hay un Dios, se tiene que estar riendo. Necesita él tus argumentos? Qué  estas diciendo?. Estás diciendo que el que Dios exista depende de que tú lo demuestres o no. No importa lo que hagas (lo demuestres o lo rebatas). Acaso crees que su existencia depende de tus argumentos?.
La existencia existe sin los argumentos de nadie. No necesita de ningún testigo, no hay ningún juicio que lo vaya a decidir. Cómo vas a juzgar? Y quién es el juez? Siempre ha habido argumentos; durante millones de vidas la gente ha estado argumentando esto o aquello. Hay ateos que siguen argumentando y nadie puede convencerlos. Creyentes y ateos, ambos argumentan, y ningún argumento demuestra tener la solución final; el problema sigue siendo el mismo.
Sosan dice que toda clase de argumentos son irrelevantes: ambos creyentes y ateos (ambos; a favor y en contra), están haciendo una estupidez, porque la realidad está ahí. No necesita de ninguna prueba. Ya está ahí, siempre ha estado ahí y siempre estará. La verdad quiere decir: aquello que es.
Argumentando, simplemente malgastas la energía y el tiempo. Mejor disfruta de la realidad. Mejor, fúndete con ella. Mejor deléitate en ella. Mejor,  vívela! Si vives, empiezas a emanar a tu alrededor el aroma de la realidad. Si vives y te deleitas en ello, algo de la inmensidad, algo de lo infinito, empieza a ser expresado a través de tu existencia  finita. Poco a poco se disuelven tus fronteras, poco a poco te vas disolviendo. La gota cae al océano y se convierte en el océano.
No desperdicies el tiempo en argumentar. Los filósofos son tontos, y tontos mas peligrosos que los tontos ordinarios porque  los tontos ordinarios simplemente son tontos y los filósofos se creen sabios. Y siguen! Fíjate en Hegel o en Kant; se pasan toda la vida argumentando y nunca llegan a ninguna parte.
Ocurrió una vez:
Una muchacha se declar a Immanuel Kant;  quería casarse con él. El dijo: "De acuerdo, me lo pensaré".
Un pensador, un gran pensador, un gran lógico, como va a dar el paso? Aunque se trate de amor, primero tiene que pensar en ello Y se dice que pensó, pensó y pensó. Sopesó todos los pros y los contras (porque hay gente que está en contra del amor y gente que está a favor del amor, hay gente que está en contra del matrimonio y gente que está a favor del matrimonio; es algo que ya ha sido discutido). Así que recogió toda la información acerca del matrimonio y del amor, a favor y en contra. Se dice que reunió trescientos argumentos tanto a favor como en contra del matrimonio. Estaba muy confuso. Qué  hacer?  Cómo decidirse?. 
Entonces repasó  y repasó, y al fin pudo encontrar un argumento más a favor del matrimonio. Y el argumento era el siguiente: que si hay una  posibilidad entre dos alternativas que parecen equilibradas, entonces elige siempre la alternativa que te proporcione más experiencia. Casarse o no casarse (cuando todos los argumentos están equilibrados): el no estar casado ya lo conocía porque era soltero. Entonces era mejor casarse, porque por lo menos era algo nuevo. Cuando todos los argumentos están equilibrados, Cómo decidirse entonces? Así que cásate y conoce el matrimonio por la experiencia que supone.
Así que fue y llamó  a la puerta de la muchacha. El padre abrió la puerta e Immanuel Kant dijo: "Me he decidido. Dónde esta su hija?".  El padre contestó : "Ya es demasiado tarde; ella ya tiene tres hijos".
Porque habían pasado veinte años, y las mujeres no son tan tontas como para esperar tanto tiempo. Ellas siempre son más sabias,  más sabias instintivamente. Por eso no hay grandes filósofas. Ellas no son tan tontas; son más instintivas, intuitivas, están más cerca de la naturaleza, más interesadas en vivir que en argumentar. Por eso, a los ojos de los hombres, las mujeres siempre están ocupadas en cosas sin importancia, no en grandes problemas sino en cosas sin ninguna importancia: vestidos, adornos. Pero fíjate: les interesan cosas sin importancia porque la vida consiste en pequeñas cosas. Los grandes problemas están sólo en la mente, no en la vida. Que tú decidas si Dios existe o no, no importa en absoluto. Tienes que comer dos veces al día te tienes que abrigar cuando hace frío y tienes que ponerte a la sombra cuando hace calor. Que tú  decidas si Dios existe o no, da lo mismo. La vida consiste en pequeñas cosas. Y si la vida consiste en pequeñas cosas entonces las cosas pequeñas no son tan pequeñas, porque si la vida consiste en ellas, son vitales. 

Osho



martes, 19 de febrero de 2013



Infinitamente  grande e infinitamente pequeño;
no hay diferencia,
porque las definiciones han desaparecido
y no se ven limites
Lo mismo pasa con el Ser y el no-Ser.

Cuando estas completamente vacío, sin ningún ego, sin nadie dentro de la casa, Estás siendo o no-siendo? Eres o no eres? No se puede decir nada.
La gente le solía preguntar a Buda una y otra vez: "Que pasa cuando uno se convierte en un Buda? Es o no es? Existe el alma o no? Que ocurrirá cuando Buda deje el cuerpo? Donde estará? Estará en alguna parte o no?".
Y Buda decía: "No preguntes esas cuestiones. Simplemente conviértete en una Buda y ver por ti mismo, porque lo que sea que yo diga no será correcto". El siempre evitó la tentación  de contestar a tales cuestiones.

domingo, 10 de febrero de 2013




Vacío acá, vacío allá,
y sin embargo, el Universo infinito está 
siempre delante de tus ojos.
Infinitamente grande e infinitamente pequeño;
no hay diferencia...


Porque si algo es infinitamente grande y algo es infinitamente pequeño, no puede haber ninguna diferencia en cuanto a la cuestión de infinitud. Si vas hacia abajo, dividiendo, analizando, llegaras a lo infinitamente pequeño. La ciencia ha llegado a lo infinitamente pequeño, al electrón. Ahora todo a desaparecido, no se puede decir nada. El electrón no ha sido visto, nadie puede verle. Entonces, por que dicen que el electrón existe?

La física casi se ha convertido en metafísica; lo que dice la fisica, lo que dicen los físicos, parece casi filosófico, místico;  dicen: "No podemos ver el electrón, solamente podemos observar las consecuencias. Podemos ver los efectos pero no la causa. Deducimos que el electrón tiene que existir porque, si el electrón no existe, Como van existir los efectos?". Esto es lo que los místicos han estado diciendo siempre. Dicen: "no podemos ver a Dios pero podemos ver esta creación. Dios es la causa y esta creación es el efecto. No podemos ver a Dios pero podemos ver la creación; él tiene que estar ahí, si no, Como es posible esta creación?"
Si oyes mi voz y no puedes verme, tendrás que deducir que estoy en algún sitio, si no Como vas a escuchar mi voz? Se ve la causa pero no el efecto. La ciencia ha llegado a lo infinitamente pequeño, y lo pequeño ha desaparecido por completo; porque se ha ido haciendo tan pequeño, tan pequeño, tan pequeño, tan sutil, que ahora no puedes atraparlo.
La religión alcanza a lo infinitamente grande. Se vuelve tan grande, tan grande, tan enorme, que no puedes ver sus limites. Se vuelve tan grande que no puedes abarcarlo, no te puedes aferrar a ello, no puedes demarcarlo. Lo infinitamente pequeño no puede verse, se vuelve invisible; y lo infinitamente grande tampoco puede verse, también se vuelve invisible. Entonces Sosan dice una cosa preciosa: ambos son iguales porque ambos son infinitos. Y en lo infinito, el que sea grande o pequeño no supone diferencia: son iguales.

Osho

domingo, 3 de febrero de 2013

10. Ni ayer, Ni mañana, Ni Hoy


Vacío acá, vacío alla,
y sin embargo, el Universo infinito está
siempre delante de tus ojos.
Infinitamente grande e infinitamente pequeño;
no hay diferencia,
porque las definiciones han desaparecido
y no se ven limites.
Lo mismo pasa con el Ser y el no-Ser.
No malgaste el tiempo con dudas y argumentos
que no tienen nada que ver con esto.
Una cosa, todas las cosas:
van juntas y entremezcladas,
sin distinción.
Vivir en esta comprensión
es no estar inquieto a causa de la no-perfección
Vivir en esta fe es el camino hacia la no-dualidad,
porque lo no-dual es uno
con la mente que confia.
Palabras!
El Camino está más allá del lenguaje,
porque en  él  no hay
ni ayer
ni mañana
ni hoy.


Tomado de  El Libro de la Nada, por Osho

El zen nace del encuentro entre el budismo de la India y el taoísmo de China. En el vértice mismo de tal confluencia se encontraba el maestro Sosan, tercer patriarca zen. Su Hsin Hsin Ming, o Libro de la Verdadera Fe, es un texto muy breve en el cual se encuentra codificada la esencia misma de este camino de conciencia y meditación. Osho expande e ilumina aquí las palabras de Sosan, desplegando su mensaje y haciendolo accesible a la mentalidad actual.

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